Haiku de febrero



I.M.
Camino nuevo

el alma se sorprende

almendro en flor

29 comentarios:

Daniel Damián ( Conde de Galzerán) dijo...

Blanco sobre el nuevo cielo azul. Pronto, las amapolas. Rojo sobre verde. Feliz primavera, Bel. Feliz camino naciente, amiga.

Clarice Baricco dijo...

Hermosa foto. Hermosa.



Cariños.
Graciela.

Fernando dijo...

un rincón para sobrevivir...pequeñas flores para soñar..aunque serán los tambores los que traigan la primavera...un beso.

marisa dijo...

La primavera se anuncia y nos sorprende a los que aquí llgamos al abrigo de tu afecto y tu belleza.Besos muy fuertes querida Bel

Jon Jonenjur dijo...

Pues yo fíjate que la fotografía no he llegado a entenderla del todo (el poste de luz me ha dejado algo desconcertado). Pero te agradezco esta hermosa invitación a la editación.

Un abrazo

gloria dijo...

Bel vengo de la ciudad sin nombre, y mientras hacía mi comentario, descubría algo en lo que no me había fijado.
Vengo aquí y tú me das además el motivo: camino nuevo, alma sorprendida, almendro floreciendo ¿cómo iba a querer volver?

No sólo es precioso, sino también revelador, al menos para mí.

Gracias.

Un abrazo enorme, Bel.

Mertxe dijo...

Esencias nuevas
viajan por el aire,
mi alma en flor

Mertxe dijo...

Y quería terminar con un muy buenas tardes... pero el dedo se me ha disparado.

Hermoso haiku, Bel.

[...Vanessa...] dijo...

abriendo mis ojos para un nuevo Sol,
abriendo mis poros para sentir el aroma de una flor!

QUE ESTES BIEN
cuidese mucho mucho mucho!!
Suerte en todooooooooooo!!
=D

.·* Vanessa *·.

(* dijo...

Bel, tanto el haiku como la imagen me han hecho recordar mis viajes de vuelta a casa. Ahora que me han puesto aviones baratísimos ya no voy por carretera, pero hace apenas un año, cada vez que quería oler el mar, o dejar que me abrazara la sonrisa de mi hermano, tenía que coger un autobús y disfrutar de ocho largas horas de viaje. A mí me gustaba, la verdad. Salía del bus con el culo cuadrado y las piernas inmóviles, pero me gustaba, por ejemplo, observar mucho el paisaje. Y mi alma, sí, muchas veces se sorprendía. Y una vez fue en febrero, y fue poque a la altura de Valencia los almendros ya estaban en flor. Y eso a mí me impactó muchísimo porque yo tenía la idea de que los almendros hasta abril, por ejemplo, no debían estar floridos. Y esta imagen me ha recordado a los paisajes framentados, encuadrados por la ventana del autobús que me llevaba a casa, y este bello haiku, ay, que ya perdonarás que este aquí desmereciendo con tanta palabrería en vez de, sencillamente, disfrutarlo, me ha devuelto a uno de los secretos más hermosos que el mes de febrero me desveló una vez.

Un dulce beso.

Bel dijo...

Gracias, querido Conde:
Sí, de eso se trata, de un poco de esperanza. También mis mejores deseos para ti.
Un beso.

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Viniendo de ti, Graciela, aprecio la consideración emocionada. ¿Sabes que tú has tenido mucho que ver para que volviera a agarrar el móvil?
(sí, no le escribí la carta a los reyes y ya ves...)
Gracias a tus ánimos y a tu preciosa entrada.
Un abrazo afectuosísimo.

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Los espero, querido Fernando, los espero. Entre tanto, como bien dices, pequeñas cosas para soñar.
Un beso no pequeño.

Bel dijo...

Sí, Marisa, y de qué manera. Es cierto que veo almendros en flor cada día y mimosas y, cuando lo hago, me acuerdo de ti.
Un abrazo, querida amiga.

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Jon,
Te voy a contar un secreto. Lo cierto es que ha entrado en mi vida un nuevo e involuntario camino geográfico, y ahí es donde he visto almendros en flor. Pero la primera imagen de belleza que me regaló fue la de la fotografía. El primer día alcé los ojos y vi un zapato colgando del cable. Al día siguiente había dos (en la foto no se aprecia más que un punto negro). Dos zapatos que alguíen había logrado colgar de esa altura, balanceándose en un cielo azulísimo y nuevo, como dice el Conde, sobre unas nubes increíbles y ese poste como de otro tiempo. Algo más allá los almendros. Y eso me hizo recordar las imágenes tópicas del haiku y la tópica metáfora del camino de la vida y la posibilidad de recorrer uno nuevo esta vez, sí, voluntariamente.
Gracias a ti por tu constante amistad.
Un gran abrazo.

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Gloria,
Más o menos entiendo y más o menos imagino. Aún tienes tantos caminos y tantas posibilidades de nuevos almendros floreciendo...
Un beso enorme, preciosa.

Bel dijo...

Mertxe,
¡Y qué hermosura el tuyo! Entonces me mentiste, no siempre tus palabras crecen entre sombras. Estas son luminosas y diáfanas.
Ojalá nos las mostraras más a menudo.
Gràcies i bona nit, bonica Mertxe.

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Preciosa metáfora, Vanessa. No siempre la gente recuerda abrir los ojos.
Con mis mejores deseos para ti también, te dejo un gran abrazo.

Bel dijo...

Querida (*:
Qué preciosa historia me has dejado. Imagino un largo viaje en carretera (a mí también me gustan mucho) y la repentina visión de los almendros en flor en febrero sorprendiendo tu alma. Supongo que con mi edad ya los había visto otras veces, pero no había sabido verlos como ahora, aunque lo que de veras me estremeció primero el alma, como le cuento a Jon, en este nuevo camino que recorro, es la repentina visión de esos zapatos balanceándose allá arriba, contra un cielo azul purísimo. Tú, que sabes tantas historias, tal vez puedas contarme quién o quiénes (hubo de tener un cómplice, seguro) los colgaron, cómo, por qué...
Besos para ti, linda (*.

alfaro dijo...

Ya te decía que tu camino estaba floreciendo...,
los míos, sobre todo lejos del verano, son siempre de asfalto...porque sobre el mar aún no...
Besos.

media luna dijo...

Quiero mirar un almendro en flor y sorprenderme. ¡Qué hermoso debe ser!

Bel dijo...

Alfaro:
Aunque tú no te des cuenta, caminas sobre el mar a menudo, o al menos a los que te leemos nos lo parece.
Besos para ti.

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Estoy segura, Carmen, de que sucederá cuando menos te lo esperes.
Un abrazo grande.

MGJuárez dijo...

Ayer noche decía sobre una luz diferente desde mi ventana. Algo se presagiaba. Ahora, en este día -que por lo largo e intenso que será, parece amanece más temprano-, ya puedo decir que la premonición era cierta, tu haikú la trajo.

Una abraçada,
Montse.

Eterna aprendiz dijo...

Me gusta mucho tu Haiku y la foto. Caminar, "tirar p´lante", no anclarnos en el pasado, y en ese caminar la vida nos sorprende positivamente, un almendro en flor como la belleza de lo inesperado y que nuestra alma se ha ganado a pulso.
A veces nos empeñamos en dar vueltas sobre el mismo punto sin ser capaces de ver que tenemos un camino que seguir recorriendo para seguir avanzando, es la mejor opción de vida.

No sé si me explico bien, pero en tu Haiku se resume mucho de mi filosofía de vida.

Un beso, guapa.

Bel dijo...

Te explicas de maravilla, Amparo y, sí, mucho de eso hay. Y también aquello de que quien busca, encuentra, aunque no necesariamente lo que está buscando, sino esa, precisamente esa sorpresa.
Un besazo.

(* dijo...

¿De verdad esa mota oscura son unos zapatos? Madre mía, Bel, ¡yo pensé que era un pájaro! ¿Y como llegaron hasta allí arriba? ¡Qué pasada! Me has dejado impresonada... Y si mi prestas la imagen y me das algo de tiempo, porque tengo unas semanas algo ajetreadas, te prometo una historia o algo que se le parezca por lo menos. También te prometo que ahora mismo no sabría ni cómo empezar, pero me ha gustado mucho la idea. Ay, Bel, primero uno y luego otro. ¿Cómo? ¡Increíble!

Un dulce beso.

Bel dijo...

Increíble, ¿verdad?, como increíble está siempre el color del cielo sobre el que se recortan y balancean, desde el azul más resplandenciente al más "rufol" (no encuentro ahora el equivalente en español)gris. Me devuelven cada día algo de la magia del mundo.
Besos para ti.

Bel dijo...

Montse, estimada, des de quin miracle vens? Perque t'has colat mentre contestava altres comentaris que em surten després.

Con tu sensibilidad, no me extraña que captes cualquier leve matiz en la luz. Tu premonición no la he traído yo, la has traído tú y los almendros estremecidos con los que, estoy segura, te comunicaste.

Una abraçada gran gran.

antonio manuel fernandez morala dijo...

Muy bonito Bel; hay que seguir con el alma siempre en flor; a pesar de los pesares,saludos.

Bel dijo...

Como tú. Antonio. Tú eres una de esas personas.
Un beso.

Inuit dijo...

..y aunque los caninos sean siempre nuevos y nos provoquen cierta inseguridad, podemos empaparnos de la luz, el color y el aroma de los almendros que nos ayudan a soportar mejor las incertidumbres.
Inuits

Bel dijo...

Sí, Inuit, lo malo es que a veces de pronto los caminos se oscurecen (ya ves, me has cogido en un mal paso), pero sigo creyendo en lo que dices.
Me ha alegrado y endulzado tu visita.
Petons.

ybris dijo...

De haikus deben de estar hechas las sorpresas.
Por eso sorprenden.
Como éste.

Besos.

Bel dijo...

Y qué agradable sorpresa tenerte aquí, Ybris.
Un abrazo enorme.