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Confiado animal





I.M.


Despedida

La carne, que envejeció muy bien conmigo,
la mano rugosa, que sostuvo fresca la mía,
ha de quedarse sobre el pálido muslo,
rejuvenecerse la carne, por un instante,
para que así venga más rápido el derrumbe en ella,
rápido llegan las arrugas, casi sanas,
y todo sobre la rígida musculatura.

No ser amada. El dolor podría ser aún
mayor, se siente muy bien, toca a la puerta.
Pero la carne, con su línea abierta en la rodilla,
las arrugadas manos, todo ello sobrevino de noche,
el curtido omóplato, donde ya no crece ningún verde,
donde alguna vez se mantuvo oculto un rostro.

Avejentada en cien años, en un solo día,
el confiado animal fue llevado bajo latigazos
a su armonía preestablecida.

Traducción de Bruno Onetto





Ingeborg Bachmann



Mirar





Musée des Beaux Arts

Acerca del dolor jamás se equivocaron
los antiguos maestros. Y qué bien entendieron
su función en el mundo. Cómo llega
mientras alguno cena o abre la ventana
o nada más camina sin objeto.
Cómo, mientras los viejos aguardan reverentes
el milagroso Nacimiento, habrá siempre
niños sin mayor interés en lo que ocurre,
patinando
en el estanque helado a la orilla del bosque.

No olvidaron jamás
que el eterno martirio ha de seguir su curso,
irremediablemente, en sórdidos rincones,
donde viven los perros su perra vida
y la yegua del verdugo se rasca
las inocentes grupas contra un árbol.

Por ejemplo, en el Icaro de Brueghel:
con qué serenidad
todo parece lejos del desastre.
El labrador oyó seguramente
el rumor de las aguas y el grito inconsolable.
Pero el fracaso no lo conmovió:
brillaba el sol como brilló en el cuerpo blanco
al hundirse en las aguas verdes.

Y la elegante y delicada nave
debió haber visto lo inaudito:
la caída de un niño que volaba.
Pero el barco tenía un destino
y siguió navegando en calma.




Traducción de José Emilio Pacheco



W. H. Auden


Time

Time feels so vast that were it not
For an Eternity -
I fear me this Circumference
Engross my Finity -

To His exclusion, who prepare
By Processes of Size
For the Stupendous Vision
Of His diameters -



Da la sensación de ser vasto el Tiempo, que si no fuera
Por una Eternidad -
Temo que esta Circunferencia
Mi Finitud absorba -

De Su exclusión, quien se prepare
Por los Procesos del Tamaño
Para la Gran Visión
De Sus diámetros -

Emily Dickinson

Temps


Il n'y a pas d'amour heureux


Rien n'est jamais acquis à l'homme, ni sa force
Ni sa faiblesse, ni son coeur. Et quand il croit
Ouvrir ses bras, son ombre est celle d'une croix
Et quand il croit serrer son bonheur, il le broie
Sa vie est un étrange et douloureux divorce

Il n'y a pas d'amour heureux

Sa vie, elle ressemble à ces soldats sans armes
Qu'on avait habillés pour un autre destin
A quoi peut leur servir de se lever matin
Eux qui 'on retrouve au soir désoeuvrés incertains
Dites ces mots " Ma vie " et retenez vos larmes

Il n'y a pas d'amour heureux

Mon bel amour, mon cher amour, ma déchirure
Je te porte dans moi comme un oiseau blessé
Et ceux-là sans savoir nous regardent passer
Répétant après moi les mots que j'ai tressés
Et qui, pour tes grands yeux, tout aussitôt moururent

Il n'y a pas d'amour heureux

Le temps d'apprendre à vivre il est déjà trop tard
Que pleurent dans la nuit nos coeurs à l'unisson
Ce qu'il faut de malheur pour la moindre chanson
Ce qu'il faut de regrets pour payer un frisson
Ce qu'il faut de sanglots pour un air de guitare

Il n'y a pas d'amour heureux

Il n'y a pas d'amour qui ne soit à douleur
Il n'y a pas d'amour dont on ne soit meurtri
Il n'y a pas d'amour dont on ne soit flétri
Et pas plus que de toi l'amour de la patrie
Il n'y a pas d'amour qui ne vive de pleurs

Il n'y a pas d'amour heureux
Mais c'est notre amour à tous deux

Louis Aragon


Tiempo


El asfalto se derrite al sol bajo una rueda estrecha
de bicicleta y gritan los pájaros en los árboles del
camino
(con cerezas, verdes y duras).
¿Serás capaz de perdonar?
Quizá en los negros bosques aún vivían lobos.
El trigo era verde, se reían las alondras,
debajo tenían la frágil gloria de las amapolas,
iglesias de madera, capillas
donde las flores silvestres se convertían en hierbas,
el agua de una pequeña fuente olía a promesa.
Y al fin el destino de la expedición, una colina
con una torre de triangulación, paralizada
en la tierna observación de un cielo claro.
¿Serás capaz de perdonarle al tiempo
esta vileza, esta traición?

Frágil gloria de las amapolas, Adam Zagajewski



Blanca Varela

(del blog de Fernando Valls)

Blanca Varela ha muerto.


Conversación con Simone Weil

—los niños, el océano, la vida silvestre, Bach.
—el hombre es un extraño animal.

En la mayor parte del mundo
la mitad de los niños se van a la cama
hambrientos.

¿Renuncia el ángel a sus plumas, al iris,
a la gravedad y la gracia?

¿Se acabó para nosotros la esperanza de
ser mejores ahora?

La vida es de otros.
Ilusiones y yerros.
La palabra fatigada.
Ya ni te atreves a comerte un durazno.
Para algo cerré la puerta,
di la espalda
y entre la rabia y el sueño olvidé muchas
cosas.

La mitad de los niños se van a la cama
hambrientos.

—los niños, el océano, la vida silvestre, Bach.
—el hombre es un extraño animal.

Los sabios, en quienes depositamos nuestra
confianza,
nos traicionan.

—los niños se van a la cama hambrientos.
—los viejos se van a la muerte hambrientos.

El verbo no alimenta. Las cifras no sacian.

Me acuerdo. ¿Me acuerdo?
Me acuerdo mal, reconozco a tientas. Me equivoco.
Viene una niña de lejos. Doy la espalda.
Me olvido de la razón y el tiempo.

Y todo debe ser mentira
porque no estoy en el sitio de mi alma.
No me quejo de la buena manera.
La poesía me harta.
Cierro la puerta.
Orino tristemente sobre el mezquino fuego de
la gracia.

—los niños se van a la cama hambrientos.
—los viejos se van a la muerte hambrientos.

El verbo no alimenta.
Las cifras no sacian.

—el hombre es un extraño animal.

de Valses y otras falsas confesiones


De Marta Sanuy

SUPUESTOS

el deseo es un lugar que se abandona
la verdad desaparece con la luz
corre-ve-y-dile

es tan aguda la voz del deseo
que es imposible oírla
es tan callada la voz de la verdad
que es imposible oírla

calor de fuego ido
seno de estuco
vientre de piedra
ojos de agua estancada
eso eres

me arrodillo y en tu nombre
cuento los dedos de mi mano derecha
que te escribe

me aferro a ti
me desgarra tu garfio carnicero
de arriba abajo me abre como a una res
y estos dedos recién contados
te atraviesan en el aire y te tocan

y suenas suenas suenas
gran badajo
en el sagrado vacío de mi cráneo.

TAL VEZ EN PRIMAVERA

Tal vez en primavera.
Deja que pase esta sucia estación de hollín y lágrimas
hipócritas.
Hazte fuerte. Guarda miga sobre miga. Haz una fortaleza
de toda la corrupción y el dolor.
Llegado el tiempo tendrás alas y un rabo fuerte de toro o
de elefante para liquidar todas las dudas, todas las
moscas, todas las desgracias.
Baja del árbol.
Mírate en el agua. Aprende a odiarte como a ti mismo.
Eres tú. Rudo, pelado, primero en cuatro patas, luego en
dos, después en ninguna.
Arrástrate hasta el muro, escucha la música entre las
piedrecitas.
Llámalas siglos, huesos, cebollas.
Da lo mismo.
Las palabras, los nombres, no tienen importancia.
Escucha la música. Sólo la música.


NADIE SABE DE MIS COSAS
( dedicatoria)
1
a ti capaz de desaparecer
de ser atormentado por el fuego
luminoso opaco ruin divino

a ti
fantasma de cada hora
mil veces muerto recién nacido siempre
a ti capaz de hacer girar la llave
de inventar el sol en un cuarto vacío

a ti ahogado en un océano de semejanza
náufrago de cada mañana
esclavo propietario de zapatos periódicos
algunos libros
tal vez padre o hijo
guardián de resecos jardines de aves de paso

a ti
observador de la tarde
infatigable lector del reloj del sueño
de la fatiga del tedio de la esposa
a nadie sino a ti


De Fusa

A lo mejor eres tú mismo el tren que pita y se mete bajo
tierra rumbo al infierno o la estrella de chatarra que te
lleva frente a otro muro lleno de espejos y de gestos,
endiablados gestos sin dueño y tú tras ellos, solo, feliz
propietario de una boca escarlata que muge.
Pega el oído a la tierra que insiste en levantarse y respirar.
Acaríciala como si fuera carne, piel humana capaz de
conmoverte, capaz de rechazarte.
Acepta la espera que no siempre hay lugar en el caos.
Acepta la puerta cerrada, el muro cada vez más alto, el
saltito, la imagen que te saca la lengua.
No te trepes sobre los hombros de los fantasmas que es
ridículo caerse de trasero with music in your soul.


De Alfaro

Strip tease

quítate el sombrero
si lo tienes
quítate el pelo
que te abandona
quítate la piel
las tripas los ojos
y ponte un alma
si la encuentras


De Gloria

ASÍ SEA

El día queda atrás,
apenas consumido y ya inútil.
Comienza la gran luz,
todas las puertas ceden ante un hombre
dormido,
el tiempo es un árbol que no cesa de crecer.

El tiempo,
la gran puerta entreabierta,
el astro que ciega.

No es con los ojos que se ve nacer
esa gota de luz que será,
que fue un día.

Canta abeja, sin prisa,
recorre el laberinto iluminado,
de fiesta.

Respira y canta.
Donde todo se termina abre las alas.
Eres el sol,
el aguijón del alba,
el mar que besa las montañas,
la claridad total,
el sueño.


De Magda Díaz Morales

Del libro: El falso teclado

Dama de blanco

el poema es mi cuerpo
esto la poesía
la carne fatigada el sueño
el sol atravesando desiertos

los extremos del alma se tocan
y te recuerdo Dickinson
precioso suave fantasma
errando tiempo y distancia

en la boca del otro habitas
caes al aire
eres el aire que golpea
con invisible sal mi frente
los extremos del alma se tocan
se cierran
se oye girar la tierra
ese ruido sin luz
arena ciega
golpeándonos

así será ojos que fueron boca que decía
manos que se abren y se cierran vacías

distante en tu ventana
ves al viento pasar
te ves pasar el rostro en llamas
póstuma estrella de verano
y caes hecha pájaro hecha nieve
en la fuente en la tierra
en el olvido

y vuelves
con falso nombre de mujer
con tu ropa de invierno
con tu blanca ropa de invierno
enlutado.


De (*

CANTO VILLANO

y de pronto la vida
en mi plato de pobre
un magro trozo de celeste cerdo
aquí en mi plato

observarme
observarte
o matar una mosca sin malicia
aniquilar la luz
o hacerla

hacerla
como quien abre los ojos y elige
un cielo rebosante
en el plato vacío

rubens cebollas lágrimas
más rubens más cebollas
más lágrimas

tantas historias
negros indigeribles milagros
y la estrella de oriente

emparedada
y el hueso del amor
tan roído y tan duro
brillando en otro plato

este hambre propio
existe
es la gana del alma
que es el cuerpo

es la rosa de grasa
que envejece
en su cielo de carne

mea culpa ojo turbio
mea culpa negro bocado
mea culpa divina náusea

no hay otro aquí
en este plato vacío
sino yo
devorando mis ojos
y los tuyos

Cosecha de ángeles y Palabras como rosas


Fue Joaquín Aguirre, editor de la revista digital de literatura Espéculo y buen amigo, quien me la descubrió y, no sólo eso, también tuvo la generosidad de regalarme un ejemplar de la antología La cules îngeri (Cosecha de ángeles), preciosa edición bilingüe, en estos momentos agotada.

Sería absurdo hacer aquí una reseña de esta poeta rumana nacida en Timisoara en 1942, autora también de diversos ensayos:

"El objetivo de la poesía se ha convertido en salvar el silencio, recuperar la capacidad de callar. (...) En cada verso escrito, el poeta pone en peligro la propia poesía escondida, la perfección que presupone. "

De La poesía entre el silencio y el pecado, en Horror a la literatura, Ana Blandiana

teniendo a nuestro alcance el espléndido artículo que, con el título Ana Blandiana: una poética de la humildad, nos ofrece el mismo J. Aguirre en el último número de la revista.

Señalar, sin embargo, lo que a mí más me ha llamado la atención: ciertas imágenes que con frecuencia me rondan y sobre las que alguna vez he intentado escribir o quisiera poder escribir, desde los ángeles, a la sombra, pasando por la luz y la carne, el aire o las palabras y el silencio.

Dos pequeñas muestras:

Un animal cegador

También la luz es carne.
Si la arrancas, se rompe
y sangra.
¿No habéis visto nunca
un haz de luz
que, arrojado a un lado del cielo,
empieza a pudrirse?
¿O nunca habéis sentido
el olor a sangre
de un arroyo que discurre despacio,
de un rayo de sol
dispuesto a calmarse
de piedra en piedra?
¿Y no os habéis parado a pensar
en el olor divino,
consumado allí,
en el corazón de la luz,
donde un animal cegador
herido en la eternidad
nos mantiene a todos
con vida?

A mi sombra le da miedo

A mi sombra le dan miedo
las sombras de los árboles
mucho más que a mí los árboles.
Los árboles no se atreven
a atacarme.
Pero, detrás de mí,
siempre se oye
una salvaje refriega
de sombras.
(...)

Y una dedicatoria:

El país de los padres

El pelo me llegaba hasta el suelo
y los treinta años
me parecían una edad tan lejana
que creía imposible
cumplirlos algún día.
Llena de crueldad me deslizaba
desde la tierra de mis padres
hacia un mundo aún por inventar.
(...)

Antonio Castellón tuvo la gentileza de entregarme hace unos días el premio Palabras como rosas. Muchas gracias, Antonio, y espero me disculpes que, en lugar de la foto oficial, utilice ésta tomada hace una semana de un pequeño rosal florecido en febrero. Creo que se trata de una especie llamada "Para ti" que yo quisiera ofrecer a Gloria, Fusa y (*, a quienes el pelo todavía les llega hasta el suelo, por haberme dado el privilegio de su amistad, a Little pain y a Vanessa cuyo pelo, incluso recogido, se arrastra metros y metros tras ellas, por honrarme con sus visitas a este blog y a Inuit y Marisa porque todavía no había tenido ocasión de mostrarles cuánto agradezco su amistad y porque comprenderán, seguro, el resto del poema.

(...)
Ni siquiera hoy en día el mundo se ha inventado.
Ya no tengo el pelo tan largo,
los treinta sólo son un avituallamiento en el camino,
¡lo que daría por volver a la tierra de mis padres!
Pero a la tierra de los padres
siempre se llega tarde.
Sólo cuando ya todo está desierto.
Y sólo bajo la luz de la luna
se reúnen
bajo los castaños talados
sombras de padres condenados
y madres de treinta años
que peinan
a sus hijas de pelo largo,
tan largo que llega hasta el suelo.

Y, sobre todo, porque todas ellas, y todos vosotros, lucháis por que las rosas florezcan como palabras.





Cuatro minutos de odio. Catarsis



Fiesta en casa de Violeta, Violeta Parra


La necesitaba. Ya pasó. Gracias por vuestra presencia.

Maldigo del alto cielo
la estrella con su reflejo,
maldigo los azulejos
destellos del arroyuelo,
maldigo del bajo suelo
la piedra con su contorno,
maldigo el fuego del horno
porque mi alma está de luto,
maldigo los estatutos del tiempo
con sus bochornos,
cuánto será mi dolor.

Maldigo la cordillera
de los Andes y de La Costa,
maldigo, señor, la angosta
y larga faja de tierra,
también la paz y la guerra,
lo franco y lo veleidoso,
maldigo lo perfumoso
porque mi anhelo está muerto,
maldigo todo lo cierto
y lo falso con lo dudoso,
cuánto será mi dolor.

Maldigo la primavera
con sus jardines en flor
y del otoño el color
yo lo maldigo de veras;
a la nube pasajera
la maldigo tanto y tanto
porque me asiste un quebranto,
maldigo el invierno entero,
con el verano embustero,
maldigo profano y santo,
cuánto será mi dolor.

Maldigo la solitaria
figura de la bandera,
maldigo cualquier emblema,
la Venus y la Araucaria,
el trino de la canaria,
el cosmos y sus planetas,
la tierra y todas sus grietas
porque me aqueja un pesar,
maldigo del ancho mar
sus puertos y sus caletas,
cuánto será mi dolor.

Maldigo luna y paisaje,
los valles y los desiertos,
maldigo muerto por muerto
y el vivo de rey a paje,
el ave con su plumaje
yo la maldigo a porfía,
las aulas, las sacristías
porque me aflige un dolor,
maldigo el vocablo amor
con toda su porquería,
cuánto será mi dolor.

Maldigo por fin lo blanco,
lo negro con lo amarillo,
obispos y monaguillos,
ministros y predicandos
yo los maldigo llorando,
lo libre y lo prisionero,
lo dulce, lo pendenciero
le pongo mi maldición
en griego y en español
por culpa de un traicionero,
cuánto será mi dolor.

Maldigo del alto cielo, Violeta Parra









Masquerade


Jean Antoine Watteau, Pierrot


Les Charmes de la vie. Watteau

Que no turben las aves el crepúsculo.
Va a comenzar el vals. Que todo quede
en tinieblas. Que las sedas oculten
las abiertas ventanas, y que alguien desenlace
los gruesos terciopelos. Nada debe
amenazar el flujo de la música:
ninguna arista o mármol o pájaro dormido.
Que nada permanezca. Sólo el aire
ilumine las fuentes ocultas de la noche,
difunda en las estancias un resbalar de remos
en los estanques, prenda el roce de las hojas
que desordena el viento entre las alamedas,
apague los destellos sobre los ventanales,
que las cortinas pongan su caliente aleteo
sobre cada cristal para que los espejos
no descubran de dónde brotan los surtidores,
para que no resbalen hacia las balaustradas
las serpientes del agua, para que en la penumbra
los colores del mármol y de los terciopelos
desprendan un ingrávido gorgotear de luces
y así, por un redondo laberinto de cauces
poco a poco la música, brotando de la oscura
transparencia del aire, irrumpa desde cada
cristal amortajado, desde cada moldura,
libere sobre el musgo las voces de la noche
para que en el silencio girando las corrientes
heladas, ni los dedos ni la curva del torso
de la estatua disientan de la inmóvil presencia
de los vasos que oprimen en las encrucijadas
un puñado de inertes raíces sumergidas.
Anacreonte supo renunciar a casi todos los mitos de su tiempo:
patria, fama, triunfo, dignidad de soldado,
respeto hacia los muertos y amistad con los dioses.
¿Cómo no serenarse si todo está perdido?
Las montañas azules, a lo lejos, van siendo lamidas por la sombra.
Dibuja los contornos de las torres lejanas
la palidez helada de un viento submarino,
iluminando el brillo de los ojos, nítidos y cercanos
pero imposibles, como el rastro de umbría verdura que sugiere
el escondido cauce de un río subterráneo.
Que resuene el laúd, porque las voces
quebrarían el aire de la tarde.
Que los dedos desaten, entre los encajes,
el unánime llanto de las cosas,
pero que nadie intente otra vez pulsar las raíces de la vida.
Con el sol poniente van a lanzar sus últimos destellos, sobre
las hojas amarillas,
las irisaciones de la música,
y los dioses silvestres convocan al silencio en la espesura.
Que nadie intente descubrir los sones
originarios.
La noche desciende
sobre las tazas de las fuentes mudas, como las hojas muertas,
y oprime con mano tibia los atributos de la música:
latón pulido de las cornamusas,
resonancias que cierran su corola junto a los bucráneos
festoneados de racimos y cintas.
Ahora resbala por las escalinatas
la múltiple aureola de las luces
(¿y por qué no subir, si todo está perdido?)
y se desgrana el vals entre las risas
mientras las lentejuelas de las máscaras
reflejan un brillante remolino de sedas,
como un enorme espejo alucinado.

De Dibujo de la muerte, Guillermo Carnero









Amor


¿Está ya todo dicho?


Eros y Psique, Antonio Canovas

Pues los amantes tienen esperanza
de que aquel mismo cuerpo que ha inflamado
su pecho en amor ciego, puede él mismo
apagar el incendio que ha movido;
pero se opone la naturaleza:
y es la única pasión de cuyos goces
con bárbaro apetito arde el pecho;
pues el hambre y la sed se satisfacen
fácilmente por dentro repartidos
bebidas y alimentos en los miembros,
y se pueden pegar a ciertas partes.
Pero un semblante hermoso y peregrino,
sólo deja gozar en nuestro cuerpo
ligeros simulacros que arrebata
miserable esperanza por los aires.
Así como un sediento busca en sueños
el agua ansiosamente, y no la encuentra,
para apagar el fuego de su cuerpo,
y sólo da con simulacros de agua,
y con vana fatiga de sed muere
bebiendo en un río caudaloso;
del mismo modo engaña a los amantes
Venus con simulacros: ni la vista
de un cuerpo hermoso hartura puede darles,
ni quitar de sus miembros delicados
alguna parte pueden con sus manos
que inciertas manosean todo el cuerpo.
En fin, cuando sus miembros enlazados
gozan el fruto de la edad florida,
cuando el cuerpo presagia los contentos
y a punto Venus de sembrar los campos,
los amantes agárranse con ansia,
y juntando saliva con saliva
el aliento detienen apretando
los labios y los dientes; pero en vano,
porque de allí no pueden sacar nada
ni penetrar ni hacerse un mismo cuerpo.
Al parecer son estos sus intentos;
Venus los junta con ansiosos lazos
cuando en el seno del placer sus miembros
en licor abundante se derriten
conmovidos en fuerza del deleite;
en fin, cuando la Venus recogida
de los nervios saltó, por un momento
el ardor violento se amortigua
vuelve después con más furor la rabia,
buscando sin cesar tocar el blanco
de sus deseos; pero no hallan medio
con que puedan triunfar de su desgracia:
¡Tan ciega herida errante los consume!

De De la naturaleza de las cosas, Libro IV, Tito Lucrecio Caro (99 ac-55 ac)


Y, ahora, próximo ya el fin del día, Amparo me regala esta certera réplica:

Porque acaso el amor sólo sea una forma de deseo,
o el deseo cualquiera de las múltiples maneras del amor,
no es raro que confunda tu codicioso cuerpo con tu alma,
o los rincones del afecto con los de la apetencia.
Y quizás sea lo mismo morirme por tu amor o por tu hambre,
poseerte en la carne o en el sueño,
y todo sea más simple y menos duro de lo que yo pensaba (...)


que Mertxe, en esta tarde de domingo, ha venido a completar:

al final, el átomo que somos dirá su última palabra,
carne o sueño,
y ya no importará el enigma,
ni la forma en que nos mata,
importará el instante,
solamente tú y yo,
sin dioses y sin miedo.

De Tratado de cicatrices, Josefa Parra



Dinero


"Es un hombre que camina solo por el barrio. Un martes por la mañana a la hora en que los demás trabajan. Que mira su teléfono móvil comprobando que funciona correctamente, que tiene suficiente batería y cobertura. Que todavía puede controlar la situación. Es un hombre a la espera de noticias, que ha salido de casa porque necesita pensar, pensar en algo. Su mujer lo mira desde el balcón con el niño en brazos, el camisón deja entrever los pechos caídos de la maternidad. Pechos una vez de brillantina, la locura de la sala de fiestas, todos esos hombre y sólo tú, con tu cara de pájaro. Ven aquí, voy a llevarte lejos de este infierno, tengo negocios. El mismo hombre que hoy se arrodilla en el cajero automático y que suplica, perdónanos, Señor, perdónanos."

De Dinero, Pablo García Casado




Deseo 3

I.M., Granada

Dedicada a Mertxe por hacerme recordar que lo recuerdo y a Rosa por mostrarme la música


Gacela del amor desesperado

La noche no quiere venir
para que tú no vengas
ni yo pueda ir.
La noche no quiere venir.

Pero yo iré,
aunque un sol de alacranes me coma la sien.
Pero tú vendrás
con la lengua quemada por lluvia de sal.

El día no quiere venir
para que tú no vengas
ni yo pueda ir.
El día no, no quiere venir.

Pero yo iré
entregando a los sapos mi mordido clavel.
Pero tú vendrás
por las turbias cloacas de la oscuridad.

Ni la noche ni el día quieren venir
para que por ti muera
y tú mueras por mí.
Para que tú mueras por mí.

Ni la noche ni el día quieren venir
para que por ti muera
y tú mueras por mí.
Para que tú mueras por mí.
Para que yo muera por ti.


Deseo


Una llama

Señor, danos un largo invierno

y música tranquila, y labios pacientes,

y un poco de orgullo antes

de que se acabe nuestro siglo.

Danos el asombro

y una llama alta, clara.

De Deseo, Adam Zagajewski
Traducción de X. Farré




Pequeña utopía


I.M., Flores

¿Debo volver a mover las flores?
¿Debo colocarlas un poco más hacia la izquierda
al alcance de la luz?
¿Podrá eso reparalo, podrá eso
arreglarlo?
Un cielo amarillo.
Un grillo tenue en el arbusto seco
A medida que me aproximo, mis pisadas sobre las hojas
ahogan el cri-cri del grillo que trataba de oír
al acercarme ...
Un cielo amarillo con hojas oscuras que lo reordenan.
El viento que reordena esas hojas oscuras.
En cualquier caso estoy dentro, claro, esto es una ventana
y he reordenado de nuevo las flores para ti.
He quitado las muertas sin hilos, las partes amarillas apagadas,
la tela desvaída, el himno matrimonial sin polen, abandonado,
dejando que unas pocas flores frescas broten erguidas, como alas,
límpidos restos ...



de El ángel custodio de la pequeña utopía (Fragmento) en La errancia, Jorie Graham


Traducción: Julián Jiménez Heffernan


Shall I move the flowers again?
Shall I put them further to the left
into the light?
Will that fix it, will that arrange the
thing?
Yellow sky.
Faint cricket in the dried-out bush.
As I approach, my footfall in the leaves
drowns out the cricket-chirping I was
coming close to hear ...
Yellow sky with black leaves in it.
Wind rearranging the black leaves in it.
But anyway I am indoors, of course, and this is a pane, here
and I have arranged the flowers for you
again. Have taken the dead cordless ones, the yellow bits past apogee,
the faded cloth, the pollen-free abandoned marriage-hymn
back out, leaving the few crisp blooms to swagger, winglets,
limpid debris ...

Preludio de otoño

Tarkovski - El espejo



Las amapolas volverán en octubre.

El ángel del swing

Cuando este sitio apenas había cumplido un mes, me tropecé, cerca del mar, con un grupo de chicos y chicas que bailaba swing. Lo hacían por placer. Y lo hacían divinamente. Casi recién nacido, absorto como estaba descubriéndose, no quiso entonces prestar su voz a mis explicaciones. Apenas si me permitió insertar unas imágenes. Ahora, ya crecidito, ha recibido la visita de un ángel llamado Alfaro, quien, como si del enviado a Jacob se tratara, apareció una noche para recordarle las cuentas pendientes. Alfaro no venía sola, la acompañaba un querubín, de nombre Fusa. Cómo no iban a poder entre las dos con él, si al fin y al cabo es todavía un jovencito apocado. Así que, por más que yo intentara parecer amenazante, evidentemente el divino mensajero tenía de antemano la partida ganada. Le pedí, eso sí, que me bendijera antes de partir, y esto fue lo que respondió:
Aunque vivo muy lejos
llegué rápidamente
tanta necesidad tenía
de aire y soledad
y de pronto
entre la playa y el inicio del Paseo
en un recodo
que se ensancha en la arena
había un grupo bailando swing
la felicidad fue tan intensa
que bendije al ángel
que me había llevado
hasta allí.

Yo lo titularía el ángel del swing o o el ángel de la felicidad, concluyó.

Entonces, el querubín, que se había mantenido en silencio, delató la que sospecho una irreprimible tendencia al uso de la palabra, añadiendo:

Coincido con la querida Alfaro.

Y desaparecieron entre rumor de besos y batir de alas*.



Dedicada a Alfaro con mi agradecimiento, cariño y amistad. Y con el ruego de que perdone la pequeña broma. Ella, que de tan delicada, después de construir un hermoso poema con mis deslavazadas palabras, insistía en pedir excusas. Decía Oscar Wilde que cualquiera puede simpatizar con las penas de los amigos, simpatizar en cambio con sus éxitos requiere de una naturaleza delicadísima. Ser un maravilloso poeta, coger el texto de una amiga encontrado al azar, convertirlo en un poema y ofrecérselo para que lo firme como propio requiere de una naturaleza más que delicadísima. Requiere de una naturaleza angélica.

*Espero que también Bécquer, allá donde esté, me perdone la apropiación.

Premios, fulgores, amigos



Siete por tres más uno. Sí, esos son ni más ni menos los blogs a los que, saltándome todas las reglas (parece ser que debería premiar sólo a siete), y desde la posición en la que la encantadora niña Fusa me ha colocado, voy a pasar el testigo. La niña Fusa no és sólo encantadora. Es también, y sobre todo, un vendaval de aire fresco que se hace remolino de palabras para proporcionar a sus amigos el privilegio de asistir a la gestación de la que será, según todos los augurios, una gran narradora.

Y ahora paso, sin más dilación, a los premios. Los criterios seguidos son absolutamente subjetivos. Están basados, no sólo en el fulgor que para mí, por una u otra razón, sin duda poseen todos los navegantes aquí enlazados, sino en el papel que con su presencia, o con sus ausencias a veces, han jugado en ésta, mi vida virtual, no tan disociada, como tal vez se creería o desearía, de la otra (y digo sólo "la otra", porque no es momento éste para disquisiciones acerca de la realidad).


Dado que no creo que os guste la foto (es muy fea, ya Fusa dixit), os dejaré, además, un Haiku. Todos están extraídos del Libro de Jaikus, de Jack Kerouac, una de mis lecturas de verano, traducido por Marcos Canteli. La selección no es arbitraria. Espero que encontréis lo que de vosotros he visto en ellos. Si no es así, la responsabilidad será sólo mía. Intentaré mirar mejor en el futuro.

Mi primer blog brillantes es, cómo no, para
Lentitud. No exageraría si dijera que es prácticamente el responsable de que este blog exista. Fue visitando su sitio, el anterior, y el anterior del anterior, recorriendo sus sugerentes entradas y leyendo los también casi siempre sugerentes comentarios, cuando empecé a comprender el sentido de la blogosfera y hasta la belleza que puede ofrecer. Ahora, estos lugares están cancelados o restringidos. Sin embargo, mantiene todavía uno. Si lo visitáis, os recibirá con un fulgor de azabache y la voz de Micah P. Hinson repitiendo, como un desolado mantra, Don't you. Y éste es su Haiku:

Atardecer de otoño
en la Quinta Avenida
Un pájaro
(Spring dusk/on Fith Avenue,/A bird)

El segundo es para
Nuria. Su fulgor es claro, diamantino. Y tiene algo también de hechicera. Se enreda y enreda entre/con sus palabras. Si sus poemas brillan como la carne y la sangre, sus otras entradas desbordan siempre su generosa curiosidad y, con frecuencia, su generoso recuerdo. El primer comentario que recibí en este blog fue el suyo. Y en momentos oscuros, me llevó hasta sus páginas para regalarme su luz. Gracias.

El sabor
de la lluvia
¿Por qué arrodillarse?
(The taste/of rain/Why kneel?)

Giovanni se encontraba entre los inteligentes y divertidos visitantes de Lentitud. Tuve el privilegio de que me acompañara casi desde el principio. He dicho inteligente y divertido, pero debería añadir también sabio. Su blog te acoge con la serenidad y la sutileza de quien sabe y comprende, y la mano que tiende es siempre cálida, como los dibujos de Aafke que suelen ilustrar sus luminosas entradas. Para él es el tercero.

Al sol
la mariposa aletea
Como ventana de iglesia
(In the sun/the butterfly wings/Like a church window)


Muy pronto también, llegó Marta, mujer sin atributos, dice ella. Sus entradas son ingeniosas en el mejor sentido del término, ese ingenio conceptual que derrocha sin alardes. Sin duda, entre Góngora y Quevedo, ella sería el segundo. Como él, culta, detesta la pedantería y, también como él, domina la palabra y sus matices. Para ti, Marta:

No hay juicios imaginarios
de forma,
Las nubes
(No imaginary judgements/of form,/The clouds)


Dos mujeres y un hombre se han instalado en mis dos vidas inopinadamente, y lo han hecho cargados de cariño, apoyo y respeto. Diría que acabo de definir la amistad. Les entrego también este premio, no sólo llena de gratitud, sino de admiración.

Rosa
se resiste a llamarse a sí misma poeta. Es una resistencia que comprendo y comparto. Sin embargo, resulta totalmente injustificada en su caso. Un corto paseo por su June y me daréis la razón. También es pintora y aunque parece aceptarlo mejor, ¿por qué, Rosa, no hay en June ni una sola de tus obras? Como dice Felipe, el amigo con quien coedita su laberinto, sólo ahora ha empezado a salir Rosa de su armario. Y éste es su Haiku:

Cada vez más débil
el sol-sirenas de niebla
ya se oyen en la bahía
(The sun keeps getting/dimmer-foghorns/began to blow in the bay)


Felipe es un reconocido poeta. Ha tenido la gentileza de pedirme una lectura crítica de su último libro de poemas que se editará próximamente y cuya presentación correrá a cargo de Joan Margarit. También, si queréis oírlo de viva voz, os recomiendo que no os perdáis las VIII Jornades Poètiques que tendrán lugar en el Ateneu de Barcelona en octubre. Además de a Felipe, podremos escuchar a Edgardo Dobry, Raimon, María Victoria Atienza o Chantal Maillard, entre otros.

Su reflejo inverso
en el lago al ocaso, estos pinos
Apuntan al infinito
(Reflected upsidedown/in the sunset lake, pines,/Pointing to infinity)


Montse, se define en su blog como una dona a la finestra, sin embargo, cuando la visitéis, no os dejéis engañar por tan modesta presentación. La que podría ser interpretada como una presencia pasiva que ve pasar la vida, no sólo es una delicadísima poeta y una maravillosa fotógrafa, también, haciendo gala de una envidiable energía (cuando se tiene conocimiento de todas las otras tareas de las que se ocupa), saca adelante, prácticamente sola, su interesantísimo Cuaderno de poesía. Aquest és per tu, Montse.

Se marchó el pájaro
y cundió la distancia
Inmensamente blanca
(Bird was gone/and distance grew/Immensely white)


Otros dos magníficos poetas, a los que hallé gracias al blog de Nuria, me hicieron en seguida el honor de brindarme su amistad. Me refiero a Gracia Iglesias y a Fernando Sarría.

Gracia, no es sólo domadora de palabras. En su blog encontraréis también los sonidos y gestos que captura para acompañarlas y hacer posible que los elefantes dancen con melancólica alegría. Para ti, domadora.

Caballos de terciopelo
en la subasta del valle
La mujer canta
(Velvet horses/in the valley auction-/Woman sings)

Fernando Sarría, entre el silencio y las palabras, desgrana los estados del deseo. Uno de sus blogs, El error de las hormigas, está íntegramente dedicado al libro del mismo título publicado recientemente y del que está ofreciendo ahora diversas lecturas. El fulgor de sus palabras es de un rojo terciopelo, aunque a veces, tras las cortinas, el azul o las sombras de desaliento acechen. Con mis mejores deseos, Fernando.

Pobre carne delicada-
no hay
Respuesta
(Poor gentle flesh-/there is/No answer)

No recuerdo ahora quién buscó a quién. Sólo puedo decir que la presencia del divertido, sensible y, en cierto modo, enigmático Zenyzero, llenó casi desde el principio de rutilantes luces mi percepción de la blogosfera. Poeta y narrador originalísimo, aunque no se prodigue demasiado últimamente, merece sin duda un brillante premio. Y éste es su haiku:

Café caliente
y un cigarrillo-
¿por qué hacer zazen?
(Hot coffee/and a cigarrette-/why zazen?

Llegué hasta Ybris gracias a su amigo Zenyzero y sólo por esa razón ya debería estarle agradecida. Si los griegos castigaban el pecado de la desmesura, no puedo imaginar cuál sería la pena que él mereciera. Es cierto que sus palabras son al tiempo marmóreas y dúctiles, que posee una enorme talla, tanto poética como, intuyo, también personal y que su fulgor atrae a un considerable número de visitas ¿Será ése su castigo? ¿Considerará también un castigo este premio? En cualquier caso, para ti, amigo Ybris.

Por todas partes más allá
de la Verdad,
Un vacío espacio azul
(Everywhere beyond/the Truth,/Empty space blue)


También el apasionado y conocido poeta Santiago Tena, Amor, ha sido, aunque intermitente, una presencia relevante desde mis inicios en este universo virtual. Se presentó con su simpatía e inmediatez arrastrando tras de sí, más que fulgores, verdaderos incendios. Si en una de mis primeras visitas le señalé la, para mí, imposibilidad de vivere ardendo e non sentire il male, Kerouac ahora parece confirmarlo. Pensando en ti, Santi, con cariño.

Loco escribí cortinas
de
poesía en llamas
(Mad wrote curtains/of/poetry on fire)

Tengo el privilegio de disfrutar de la amistad y la compañía de dos mujeres fantásticas que, aunque muy distintas entre sí, encontré gracias al blog de Olvido, del que hablaré más tarde. Me refiero, por un lado a Mertxe y, por otro, a la Princesa. Ambas son para mí una caja de sorpresas.

Mertxe posee un inmenso caudal de conocimientos no sólo literarios, sino de la más diversa índole. Una visita a su blog es siempre una pequeña aventura. Sus entradas son una especie de catalizador reverberante que puede transportar de un recuerdo olvidado a un nuevo y sugerente destino. A veces (muchas menos de las que desearíamos) también nos regala con algún texto de su propia cosecha. Entre sus hojas, nuevos brotes germinan constantes.

Noche lluviosa,
las hojas más altas ondean
En el cielo gris
(Rainy night,/the top leaves wave/In the gray sky)


Como he dicho, de un modo totalmente distinto, también Princesa (de hojalata, dice ella, aunque en mi opinión sus fulgores son de oro y plata) constituye una caja de sorpresas. La conjunción de su particular mirada y su sensibilidad única dan como resultado unas peculiares, dulces y así mismo sugerentes (y, otra vez por desgracia, no muy frecuentes) entradas. Como muestra, la última, esa maravillosa descripción de la felicidad -momentos fugaces y sólidos al tiempo-, vivida a dos.

El delicado movimiento
de las hojas
Esta tarde de agosto
(The gently moving/leaves/Of the August afternoon)


Después de una larga ausencia (dos lunas por lo menos), (*Luna volvió más plena y rutilante que nunca. Como un inesperado regalo, había llegado poco antes, creo que desde la siempre atractiva Shangri-la. (*, siguiendo los parámetros de su nombre, no sólo aparece y desaparece, sino que sus textos, que auguran también maneras de gran narradora, pasan de la luminosidad y la sonrisa a la morbidez y las sombras. Para ti, Luna.

Perfecto círculo redondo
la luna
En el centro del cielo
(Perfect circle round/the moon/In the center of the sky)

Más o menos al mismo tiempo que (*, encontré a dos blogueras más con las que paulatinamente fui estrechando amistosos lazos virtuales y a las que así mismo quisiera reconocer las interesantes entradas que nos ofrecen.
Oceánida amenazó también a primeros de Julio con el silencio. Sin embargo, acabo de visitar su blog y me ha alegrado ver que regresó, no muchos días después, repleta de nuevo de palabras propias y ajenas. Que este premio brillante sea para ella una afectuosa bienvenida. Y éste es su haiku:

Coge un vaso de agua
del mar
Y ahí estoy yo
(Take a cup of water/from the ocean/And there I am)


La relación con Clarice podría haber sido extraña, puesto que Graciela escogió este alias en honor de nuestra admirada escritora. Fui consciente desde el principio del peligro de una correspondencia fantasmática, especialmente cada vez que empezaba con un "Querida Clarice". Sin embargo, Graciela es tan de verdad, sus palabras son tan propias, su sensibilidad tan sólida, que pronto el fantasma se desvaneció y quedó ahí, Graciela, entera, con simplemente esa seña, como un guiño de complicidad, que nos une. Gracias por tu amistad, Graciela.

La yerba se ondula,
las gallinas cloquean,
Nada ocurre
(Grass waves,/hens chuckle,/Nothing's happening)


Encontré a Salvador Moreno Valencia, Denis Osorio Cepeda, Daniel Damián (Conde de Galcerán), Horacio Lobosluna y Magda Díaz Morales gracias a la red de la revista
literaturas.com y constituyen una muestra, como por otra parte lo son también la de los amigos hasta ahora citados, de cómo al final las afinidades electivas acaban funcionando. Microcosmos dentro del macrocosmos de la red, el sitio podría ser ser interpretado como una metáfora de la vida real. Tus hilos se cruzan con miles de personas pero sólo algunos acaban anudados.

Salvador tiene una web abierta generosamente a la publicación y difusión de obras y artistas de distintas disciplinas, así como a acciones sociales solidarias. Es difícil encontrar alguno de sus textos entre todas las otras obras allí expuestas. Cuando por fin lo haces, comprendes no sólo cuánto valía la pena la búsqueda, sino también cómo la sensibilidad de Salvador estaba de todos modos en todas aquellas muestras ajenas que enlaza. Para ti, Salvador.

Después del terremoto,
Un niño llorando
En el silencio
(After the earthquake,/ A child crying/In the silence)

Considero que en Denis se está gestando un gran poeta. Y, como en el caso de Fusa, es un privilegio para sus amigos asistir a ese proceso. No hay más que echar una ojeada a su blog en el que la poesía florece en "latas en el vertedero". Una vez me dijo que yo le había llevado hasta los haikus. Fue cuando escribió 17 maravillosos Haikus para abandonar el tabaquismo. Con mis mejores augurios, Denis.

En la silla
Decidí darle al Jaiku
El nombre de Pop
(In the chair/I decided to call Haiku/By de name of Pop)

Daniel Damián, Conde de Galcerán, es un sensible narrador, poeta y cineasta. Lástima que muestre también demasiada tendencia a mantener su creación en el armario. En su ecléctico blog se pueden encontrar textos, imágenes, apuntes que delatan su desbordante pasión por el arte en todas sus manifestaciones, normalmente de, como él los llama "cosecha ajena". Su "cosecha propia", sin embargo, es magnífica, contundente y sólida. Ojalá la recoja con más frecuencia. Y éste es su haiku:

Brotes en la nieve
-el combate mortal
de dos pájaros
(Buds in the snow/-the deadly fight/between two birds)

Mi querido Horacio Lobosluna es un magnífico narrador (y también poeta, aunque él se empeñe en negarlo). Ha publicado varios libros de cuentos espléndidos y ahora tiene en proceso una narración cuyo borrador (una parte al menos) he tenido el privilegio de leer. Es también un delicado y comprensivo amigo. Como Denis, está en el otro lado del Atlántico y no puedo por menos que agradecer este bendito invento que me ha permitido llegar hasta él. Va por ti, Lobosluna.

Espera conmigo
el final de esta efímera
Existencia-la luna
(Waiting with me for/the end of this ephemeral/Existence-the moon)

Y por fin llegué a una de mis más recientes amigas, Magda, cuya sensibilidad, cultura y capacidad para ofrecer generosamente sus conocimientos me tienen anodadada y encantada. Magda es capaz de brindar casi diariamente una reseña siempre interesante sobre un libro (sea novela, ensayo o poesía), una exposición, una película, con la serenidad (tomo la palabra de uno de sus comentaristas) de quién se toma un café. Es un privilegio y un honor disfrutar de su amistad. Y éste (no podía ser de otro modo) es su haiku:

La tormenta,

como Dostoievsky
Construye cuando enumera
(The storm,/like Dostoevsky/Builds up as it lists)

Recibí el premio de manos de la niña Fusa, junto con, entre otros, tres maravillosas blogueras. Me refiero a Olvido, Alfaro e Inuit. Aunque ya tengan su "blog brillante", no quería dejar de mencionarlas. Pero qué decir de ellas que no dijera ya Fusa o tantos otros que las visitan y comentan. Así que seré muy breve. No he podido sustraerme, sin embargo, a regalarles también un Haiku, a ellas y, por suspuesto, a la niña Fusa. Con un enorme abrazo para las cuatro.

Para Olvido y su ballena que nos regalan su fulgor plateado en cada entrada.
Círculo gris de la luna
detrás de nubes plateadas-
El musgo negro
(Gray orb of the moon/behind silver clouds-/The Spanish moss)

Para Inuit, delicadísima, sensible y dulce poeta, a la que encontré gracias a Alfaro.
La aurora boreal
sobre Hozomeen-
El vacío aún más quieto
(Aurora Borealis/over Hozomeen-/The void is stiller)

Para Alfaro, maravillosa poeta, cuya personalísima voz merecería ser más oída.
Pero la senda del Río Perdido
no creen
Que aún exista
But de Lost Creek trail/they dont believe/Is in existence anymore)

Y para Fusa y su fulgor dorado.
Esperando el tren
las 4 de la tarde-
Sol en las nubes del oeste, oro
(Waiting for the Zipper/4PM-/Sun in West clouds, gold)

Jack Kerouac